Archivos de Ciencias de la Educación, nº 10, e004, 2016. ISSN 2346-8866
Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Departamento de Ciencias de la Educación



DOSSIER / DOSSIER
Prensa educativa y pluralidad de perspectivas en los debates pedagógicos

 

Más allá de lo escolar: definiciones pedagógicas y discurso visual. Análisis de la revista Quid Novi? (Rosario, 1932 – 1934)


María del Carmen Fernández

Universidad Nacional de Rosario, Argentina
mcfer7@hotmail.com


María Elisa Welti

Universidad Nacional de Rosario, Argentina
elisawelti@hotmail.com

 

Cita sugerida: Fernández. M. del C., Welti, M. E. (2016). Más allá de lo escolar: definiciones pedagógicas y discurso visual. Análisis de la revista Quid Novi? (Rosario, 1932 – 1934). Archivos de Ciencias de la Educación, (10). Recuperado de http://www.archivosdeciencias.fahce.unlp.edu.ar/article/view/Archivose004

 

Resumen

En este artículo nos proponemos indagar la particular articulación producida entre arte, cultura y pedagogía que se evidencia en la serie de revistas Quid Novi? publicada entre 1932 y 1934 por las Asociaciones de Padres y de Ex–alumnas de la Escuela Normal Superior N° 2 de la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe, Argentina). La publicación se anunciaba como revista de “pedagogía, literatura, ciencia y arte” y ofrecía escritos de intelectuales y pedagogos de la época, así como dibujos y grabados de artistas gráficos locales. Nos detenemos particularmente en el análisis de las imágenes y en el modo en que estas establecen vínculos explícitos entre el campo artístico y la cultura escolar. Nuestro estudio se enfoca en la revista en tanto objeto poseedor de una materialidad y visualidad propias en el que se perciben las marcas reconocibles de un proyecto intelectual potente y capaz de articular ideas e iniciativas provenientes del movimiento pedagógico escolanovista con transformaciones modernizadoras de la cultura y el arte de la ciudad.

Palabras claves: Prensa educativa; Pedagogía; Imágenes; Escuela nueva.


Beyond the school: pedagogical definitions and visual discourse. Analysis of the magazine Quid Novi? (Rosario, 1932 - 1934)


Abstract

In this article we propose to investigate the particular articulation produced between art, culture and pedagogy that is evidenced in the Quid Novi? series of magazines between 1932 and 1934 by the Asociaciones de Padres y de Ex–alumnas de la Escuela Normal Superior N° 2 of the city of Rosario (province of Santa Fe, Argentina). The publication was advertised as a magazine of "pedagogy, literature, science and art" and offers writings by intellectuals and pedagogues of the time, as well as drawings and engravings by local graphic artists. We dwell particularly on the analysis of images and on how they establish explicit links between the artistic field and school culture. Our study focuses on the magazine as an object possessing its own materiality and visuality in which the recognizable marks of a powerful intellectual project are perceived and able to articulate ideas and initiatives coming from the new school pedagogical movement with modernizing transformations of the culture and the art of the city.

Keyswords: Educational press; Pedagogy; Images; New school.


Introducción

El avance de la modernización se despliega en Argentina en las décadas del veinte y del treinta, principalmente en los sectores urbanos, generando ideas y prácticas culturales que pueden considerarse definitivamente modernas: la irrupción y el afianzamiento de las vanguardias estéticas, la instauración de una sociedad de masas, el creciente desarrollo del mercado editorial, la consolidación de las agencias de regulación y legitimación del arte y la cultura (Sarlo, 1988; Schwartz, 1993).

En este artículo nos proponemos indagar la particular articulación producida entre arte, cultura y pedagogía que se evidencia en la serie de revistas Quid Novi? publicada entre 1932 y 1934 por las Asociaciones de Padres y de Ex–alumnas de la Escuela Normal Superior N° 2 de la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe, Argentina). La publicación se anunciaba como revista de “pedagogía, literatura, ciencia y arte” y ofrecía escritos de intelectuales y pedagogos de la época, así como dibujos y grabados de artistas gráficos locales. Por otra parte, Quid Novi? presentaba una cuidada estética de corte modernista y una calidad de impresión en colores que se destaca entre las producciones de la época. La serie de revistas Quid Novi? consta de seis números: el primero y el segundo, publicados en abril y julio de 1932 respectivamente; el tercero y el cuarto, publicados de forma conjunta en diciembre de 1932; el quinto, correspondiente a julio de 1933; y el sexto, que data de abril de 1934.

Nos detenemos particularmente en el análisis de las imágenes y en el modo en que estas establecen vínculos explícitos entre el campo artístico y la cultura escolar. Nuestro estudio se enfoca en la revista en tanto objeto poseedor de una “materialidad y visualidad propias” (Artundo, 2008: 10) en el que se perciben las marcas reconocibles de un proyecto intelectual potente y capaz de articular ideas e iniciativas provenientes del movimiento pedagógico escolanovista con transformaciones modernizadoras de la cultura y el arte de la ciudad.

Modernización y nuevas pedagogías

El avance de la modernización se despliega en Argentina en las décadas del veinte y del treinta, principalmente en los sectores urbanos, generando ideas y prácticas culturales que pueden considerarse definitivamente modernas: la irrupción y el afianzamiento de las vanguardias estéticas, la instauración de una sociedad de masas, el creciente desarrollo del mercado editorial, la consolidación de las agencias de regulación y legitimación del arte y la cultura (Sarlo, 1988; Schwartz, 1993).

En consonancia con este proceso se crearon y consolidaron durante esos años buena parte de las instituciones vinculadas al arte y la cultura de la ciudad de Rosario: se formalizaron los espacios públicos de difusión artística, tales como el Museo Municipal de Bellas Artes, inaugurado en 1920; el Museo “Juan B. Castagnino”, que empieza a funcionar en 1937 bajo la dirección del reconocido arquitecto Hilarión Hernández Larguía con el artista Julio Vanzo como secretario; poco antes, en 1918, había iniciado su labor la sede local de la galería de arte Witcomb; en 1913 se crea la Biblioteca Argentina, dirigida en sus primeros años por Juan Alvarez. También comenzaron a circular numerosas publicaciones periodísticas, artísticas y políticas entre las que destacamos, como ejemplos, la revista “Monos y Monadas” y la revista “El Círculo” (Álvarez, 1998; Mikielevich, 1972; Fernández, 2010).

Se desarrollan, asimismo, en esta época, experiencias educativas que expresan y plasman ideas pedagógicas renovadoras –vinculadas fundamentalmente al escolanovismo- que, si bien tenían su origen en Europa y Norteamérica, asumieron en la Argentina una fisonomía propia, insertándose en una trama histórica particular delineada por el modelo pedagógico normalista (Carli, 1992). En simultáneo, se difunden las ideas y principios de la escuela activa en revistas de educación (El Monitor de la Educación Común, La Obra, Nueva Era) a través de las cuales se extiende este corpus de ideas innovadoras a buena parte del magisterio local.

La ciudad de Rosario fue escenario en este período de experiencias educativas que articularon de modo singular los campos de la cultura, el arte y la pedagogía. Son ejemplos de esta conjunción las propuestas inspiradas en el ideario escolanovista, desarrolladas por Dolores Dabat en la Escuela Normal N° 2 y por Olga Cossettini en la Escuela “Gabriel Carrasco”, en las que, junto a las innovaciones pedagógicas, ocuparon lugares centrales las manifestaciones culturales y las expresiones estéticas de vanguardia.

La revista Quid Novi?

Los contextos cultural e institucional de la ciudad resultaban entonces propicios para la edición de una revista local destinada a la difusión de novedades estéticas, científicas y pedagógicas. Así, en 1932 las Asociaciones de Padres y de Ex–alumnas de la Escuela Normal N° 2 iniciaron la publicación de la Revista Quid Novi? La dirección general le correspondió a Dolores Dabat, quien por esos años era, además, directora del establecimiento educacional1. A cargo de la dirección artística se encontraba el pintor Julio Vanzo. Con él colaboraron otros artistas plásticos locales como Ricardo Warecki y Lelia Echezarreta, esta última además docente de dibujo la escuela.

El nombre elegido para la revista da cuenta del clima favorable a lo nuevo característico de la época. El primer número explicaba a los lectores las razones de esta elección:

“Iniciamos nuestra labor con el saludo común entre los camaradas latinos. “¿Qué hay de nuevo?” es la frase con que se abordaban los amigos de la antigua Roma. Expresión de amistad, lo es también de inquietud, de curiosidad, de deseo de aprender (…) No enunciamos programas; nuestra labor comprenderá todo aquello que esté a nuestro alcance, significando un aporte hacia la difusión y afianzamiento de la cultura general. Sin dogmas, sin preconceptos, con los ojos del espíritu plenamente abiertos a esta realidad maravillosa que es el panorama de la actualidad” (Quid Novi?, 1932a).

Dar cabida a la novedad, al presente, a lo actual, era la clave de la publicación. La apertura de criterios y el antidogmatismo se enunciaban como principios, la expansión de la cultura era el propósito que se esperaba alcanzar.

L a serie de Quid Novi? analizada consta de seis números: el primero y el segundo, publicados en abril y julio de 1932 respectivamente; el tercero y el cuarto, publicados de forma conjunta en diciembre de 1932; el quinto, correspondiente a julio de 1933; y el sexto, que data de abril de 1934. Si bien en diversas fuentes se afirma que la publicación de la revista se mantuvo hasta 1936, año en el que por razones económicas dejó de editarse, no hemos hallado en nuestra investigación rastros de ningún número publicado con posterioridad al sexto, de abril de 1934 (Dabat, 1935).

Portadas de la revista Quid Novi? correspondientes a las números 1 (1932), 2 (1932), 3 y 4 (1932).

Se trata de una revista de formato rectangular, de 30 cm. de altura por 22 cm. de ancho, con una encuadernación cosida y una cuidada edición gráfica, las tapas son de cartulina flexible, las páginas interiores son de textura satinada. Cada número tiene aproximadamente entre sesenta y setenta páginas.

La portada está impresa a dos tintas, ilustrada con un grabado, si bien asume características de estilo similares, presenta una figura diferente en cada número: un libro abierto, una lechuza, una garza, una imagen de Ícaro, una hoja de muérdago. En la parte inferior de la portada se especifican los datos de la publicación (fecha, número, año) y se anuncian los tópicos de los que la publicación se ocupa: “Pedagogía – Literatura – Ciencia – Arte – Notas varias”.

Cada número cuenta con un índice sumario que presenta el contenido. El cuerpo del texto de estos índices se encuentra rodeado por un grabado de corte futurista que, alternando planos oscuros con otros planos claros inclinados de modo oblicuo, representa edificaciones de una ciudad. La misma diagramación del índice sumario se replica en todos los números variando el color de la tinta de impresión.

En todas las páginas interiores de la publicación se destaca el minucioso cuidado estético. Grabados monocromos y a dos tintas, fotografías y dibujos se intercalan entre los textos. Casi todas las páginas de los números de la revista cuentan con alguna imagen; aquellas que carecen de dibujos, grabados o fotografías poseen una guarda –en general de carácter geométrico- en la parte inferior o superior de la página haciéndola visualmente más atractiva.

El texto está organizado en dos, tres o cuatro columnas y el tamaño de la letra varía, aunque la tipografía, con excepción de los títulos, es casi siempre la misma.

Por otra parte, numerosas publicidades comerciales ocupan las páginas de Quid Novi?, dando cuenta de los vínculos de la institución con diversos sectores económicos de la ciudad. Los ramos presentes en las propagandas son diversos: joyerías, cigarrillos, vinos, librerías, etc. Se destaca la publicidad de la casa “Witcomb” –negocio de fotografías y sala de arte, filial de la casa del mismo nombre de la ciudad de Buenos Aires- que era por entonces un espacio artístico de importancia en la ciudad.

Acompañando a estos números de la revista, fueron publicados numerosos “suplementos” durante la década del 30. Estos tenían un formato distinto, similar al de un libro, con tapas duras, hojas en papel obra, sin imágenes ni colores, de un tamaño aproximado de 15 cm. x 20 cm. En estas publicaciones complementarias circularon escritos provenientes, en su gran mayoría, de conferencias dictadas en la institución por intelectuales, pedagogos o artistas que la visitaron en esos años.


Una de las páginas de publicidades del primer número de la revista Quid Novi?, 1932a.
Publicidad de la Casa Witcomb, filial de la casa del mismo nombre de la ciudad de Buenos Aires, en la que usualmente se realizaban exposiciones artísticas.

Los tópicos en Quid Novi?

La variedad de los temas presentes en la revista revela la estrecha articulación entre los campos cultural, científico, estético y pedagógico que hemos anticipado, así como la heterogeneidad de autores y producciones que ella comprendía.

Uno de los asuntos recurrentes en los artículos publicados en Quid Novi? es el conformado por las nuevas pedagogías escolanovistas, a las que adscribía explícitamente el proyecto escolar liderado por Dabat. El primer número de Quid Novi? presenta un artículo titulado “La escuela activa y los practicantes de la Escuela Normal”, verdadero alegato en favor de la incorporación de experiencias originadas en las ideas de la escuela activa en las prácticas de la formación del magisterio: “A nuestro criterio la Escuela Normal no puede permanecer estática viendo pasar a su lado esas fuerzas incontenibles ya del espíritu nuevo en la educación” (Quid Novi?, 1932a).

En el segundo número se publica una experiencia innovadora local “Ensayos en la Escuela N° 56 Almafuerte” y un homenaje a Clotilde Guillén de Rezzano –impulsora del escolanovismo en el país- con motivo de su jubilación. Los números tercero y cuarto se inician con el texto “Nuestro tributo al maestro Decroly”, en alusión al pedagogo belga perteneciente al movimiento europeo de la Educación Nueva. El quinto número presenta un trabajo denominado “La escuela del hacer”, ilustrado con fotografías de niños realizando actividades escolares al aire libre, remitidas por Ángel Guido especialmente para la revista. El último número de nuestra serie incluye el artículo “El ensayo de Escuela Serena de la Escuela Normal de Rafaela”, firmado por la pedagoga Celia Ortiz de Montoya y referido a la primera experiencia escolanovista desarrollada por Olga Cossettini, junto a Amanda Arias, en la provincia de Santa Fe.

La revista incluye además escritos pedagógicos de figuras locales relevantes, aunque ajenas a las ideas de la Escuela Nueva, tales como Antonio Sagarna, quien estuvo a cargo de la cartera educativa en el ámbito nacional, y el pedagogo normalista Víctor Mercante, entre otros.

En algunos artículos se hacen visibles las claves de la modernización de la sociedad y la cultura que se consolidan por esos años: a modo de ejemplo, mencionamos un escrito de Julio Alizón, “Importancia de la cinematografía educativa”, aparecido en el primer número de 1932. En ese texto el autor aboga firmemente por la inclusión de las proyecciones fílmicas en la enseñanza y por la formación de los maestros en actividades de este tipo que, según expresa, acercarían la realidad a la escuela, tal como postula el escolanovismo: “La técnica (...) hizo del cinematógrafo la maravilla que admiramos (...) ensanchando al infinito nuestras posibilidades de saber” (Quid Novi?, 1932a). En sintonía con esta afirmación, un collage futurista de fotografías en blanco y negro completa la página de la revista.Otro tópico que se reitera en los artículos de Quid Novi? es el de la enseñanza de las artes en general y del dibujo en particular, evidenciando la importancia otorgada por la revista a la educación estética. En el primer número, la propia Dolores Dabat aparece como autora del escrito “La enseñanza del dibujo en las escuelas primarias de Chile” en el que analiza las obras infantiles pertenecientes a una exposición de trabajos de niños de ese país que pasó por la Escuela Normal. Guido Buffo, original arquitecto, docente y artista, es autor de dos artículos publicados en números posteriores: “El dibujo en relación con los temperamentos” (Quid Novi?, 1932c) y “El valor de la enseñanza del dibujo” (Quid Novi?, 1933). El número seis incluye “El arte deshumanizado”, de Hugo Calzetti, en el que se analiza el progresivo alejamiento de lo humano de las artes plásticas, asociado a la deshumanización de la vida moderna en general.

Una buena parte de los artículos se inscribe en el terreno de las ciencias, dando cuenta de otro tema de interés central para los editores de la revista: “El problema de la población” (Quid Novi?, 1932a); “Los estrigiformes” (Quid Novi?, 1932b); “La raza sudamericana de Lagoa Santa y las migraciones malayo-polinesias”, “Material arqueológico del Departamento San Cristóbal”, “Telescopios refractarios y reflectores astrográficos” (Quid Novi?, 1932c); “El poder de las alas”, “Las dos fundaciones de Buenos Aires”, “Las arenas del antiguo río Paraná y la perforación de Villa Ballester” (Quid Novi?, 1933); “Material arqueológico del Neuquén” (Quid Novi?, 1934). Son textos descriptivos, destinados a la divulgación de contenidos científicos, algunos tienen como autora a la propia Dolores Dabat, otros han sido escritos por especialistas locales, como Alfredo Castellanos o Antonio Serranos.

Los artículos científicos o pedagógicos se alternan entre las páginas de la revista con poesías o cuentos de diversos autores: Ricardo Rojas, Álvaro Yunque, Juan Álvarez, César Tiempo, José Pedroni, son algunos de ellos.



Ilustración del artículo “La escuela activa y los practicantes de la Escuela Normal” de A. F. Astiz de Koegel, realizada por Ricardo Warecki para el primer número de la revista Quid Novi?, 1932a. La imagen de Warecki sintetiza el debate pedagógico vigente entre los enfoques conservadores y las nuevas pedagogías: el haz de luz que emana de la figura femenina ilumina al joven, generando la caída de objetos asociados a la enseñanza tradicional.

Las imágenes en Quid Novi?

Hemos anticipado que la revista mostraba un cuidado y homogéneo diseño gráfico de estilo modernista: las tapas de los diferentes números componen, tal como ya mencionamos, una serie con idéntica diagramación en la que sólo cambian el color y los motivos; la imagen que acompaña el sumario de todos los números tiene, como también se dijo, una clara impronta futurista, seguramente diseñada por Julio Vanzo, responsable de la dirección artística; además, en cada página de la revista, intercalada entre artículos, cuentos o poesías, aparece alguna ilustración, una fotografía o, al menos, una guarda geométrica.

Esta articulación entre texto e imagen constituyó, sin dudas, una opción editorial y una elección estética que requieren particular atención en nuestro estudio (Szir, 2009). El conjunto de ilustraciones elaboradas especialmente para la revista por diferentes artistas de la ciudad formaba parte de un programa artístico y cultural más extenso que, como veremos en el siguiente apartado, implicó numerosas acciones tendientes a favorecer el desarrollo cultural de la ciudad.

En ese contexto, la revista funcionó como una “galería” impresa de obras de artistas locales, sentando una posición definida en el campo del arte, contribuyendo a la difusión y legitimación de nuevos paradigmas artísticos. Las ilustraciones proponían un nuevo registro de gusto artístico, desplazando otros más tradicionales y conservadores, desarrollando un itinerario para la educación de la mirada del público lector.

Obviamente, la dirección artística de la revista a cargo de Julio Vanzo fue clave para definir el programa estético-editorial de Quid Novi? Al respecto, cabe señalar que Vanzo no era solamente un ilustrador gráfico, era un reconocido artista plástico de la ciudad. Sus primeras producciones en la década del veinte se caracterizaron por su impronta modernista, acrecentada en contacto con las vanguardias locales en los treinta. Según afirma Córdova Iturburu (1978: 110), “Julio Vanzo es el introductor en la plástica rosarina, en la década de los años veinte, de la problemática y de las soluciones de los movimientos renovadores del primer cuarto de siglo”. Por otra parte, el mismo Vanzo ilustró otras publicaciones de circulación local, entre las que se destaca la segunda etapa de “Monos y Monadas”, editada entre 1934 y 1936 (Mouguelar, 2013).

En Quid Novi? las ilustraciones realizadas por Vanzo presentan formas estilizadas y geometrizadas, con fuertes contrastes de color y de valor, abundantes planos segmentados y yuxtapuestos con escasos efectos de volumen. Son imágenes que asumen una función estética, introduciendo sentidos que no se encuentran presentes en el texto escrito; imágenes que no tienen por finalidad acompañar mansamente la escritura, sino que pretenden avanzar más allá d
e ella.

Ilustraciones de Julio Vanzo para las columnas “Voz de los padres” y “Voz de las ex –alumnas” publicadas en el número 2 de la revista Quid Novi?, 1932b. Las imágenes, de idénticas proporciones, se ubican simétricamente en los dos ángulos extremos superiores de la página. La ilustración que acompaña la voz de los padres presenta una figura de apariencia quieta y equilibrada, leyendo reposadamente un libro. La ilustración que corresponde a la columna de las ex – alumnas cuenta con una imagen que transmite la idea de movimiento, a través de las líneas oblicuas y del cabello ondulado y extendido, la posición de la mano y de la boca indican, además, la voz en alto, el grito. Vanzo expresa y sintetiza gráficamente el contraste entre ambas voces.


Asimismo, podemos decir que los artistas que ilustraban la revista tenían un estrecho contacto con la institución escolar y con las ideas pedagógicas que circulaban por entonces en ella, auspiciadas y difundidas desde la revista. El propio Vanzo, además de dirigir artísticamente la revista, diseñó el emblema de la escuela: un círculo que posee en la base un libro abierto y detrás de este, elevándose hacia arriba, un árbol. Otro de los artistas locales que se desempeñó como ilustrador en Quid Novi? fue Ricardo Warecki, quien en la imagen que realiza para el artículo “La escuela activa y los practicantes de la escuela normal” demuestra su conocimiento de las debates pedagógicos de la época: una escena de enseñanza debajo de la cual aparecen desmoronándose un ábaco y un reloj de arena, aludiendo a las transformaciones que se están produciendo en la educación (Quid Novi?, 1932a). Otras ilustraciones de Warecki -grabador, periodista y crítico de arte- en la revista son más complejas, con mayor número de elementos visuales, con un predominio de la línea curva.

Las ilustraciones de Lelia Echezarreta son de corte naturalista y figurativo: plantas con hojas y flores en las que se observan nítidamente todos los detalles, insectos, animales de diversa índole, etc. Estas imágenes acompañan, en general, los escritos científicos, complementándolos con minuciosas representaciones. Se trata de ilustraciones de valor documental y pedagógico, que se encuentran subordinadas al texto, lo amplían, extienden su alcance descriptivo.

Lelia Echezarreta llegó a escuela en la década del veinte para dictar un curso de dibujo, fue docente del Instituto Social de la UNL y, más tarde, del Profesorado de Dibujo que se creó en la institución en 1935. Echezarreta se especializaba, como puede observarse en numerosas ilustraciones, en “dibujo botánico”; dibujo acerca del que señala lúcidamente Dabat fue “algo más, fue un documento”:

“[…] las imágenes confiadas al recuerdo y la estructura de los vegetales a ojo desnudo o a través de lupas o del microscopio se fueron aclarando y “rectificando” y se trasladaron al papel en rasgos o en colores como expresión de una verdad científica a la que –por añadidura– acompañaba una belleza de ejecución inesperada” (Dabat, 1935: 321).

Echezarreta fue también ilustradora de publicaciones especializadas del naturalista francés Jean Henry Fabre, una de ellas exhibida en 1927 en el IV Salón del Museo Rosa Galisteo de Rodríguez de la ciudad de Santa Fe.

Además de ilustraciones realizadas por artistas y dibujantes, la revista ofrece numerosas fotografías. Algunas de ellas son retratos de los autores de los textos que se publican, o de personas a las que se hace referencia. Otras son instantáneas de la vida escolar –del Normal N° 2 o de otras experiencias educativas- que informan sobre modos no tradicionales de organización del espacio y de las actividades educacionales. En general, estas fotografías enriquecen gráficamente los textos escritos, tornando más convincente su contenido, aunque en ciertos casos ponen en evidencia contradicciones, produciendo bifurcaciones de sentido (Szir, 2009).

A propósito de esto último, llama la atención en particular una fotografía publicada en el primer número, en la que se muestra un grupo de niñas pequeñas con guardapolvo blanco formando hileras en el patio escolar, cuyo pie de foto dice: “no aprenderán todas lo mismo ni de la misma manera” (Quid Novi?, 1932a). Paradójicamente, la escena escolar representada resulta esquemática y tradicional: un grupo homogéneo, en idéntica postura y vestimenta similar. En este caso, el discurso visual contradice o, al menos, interroga aquello que el pie de foto intenta sostener como principio proveniente de la Nueva Escuela.


Fotografías de alumnas en la escuela en el primer número de Quid Novi?, 1932a. En la fotografía superior se destaca la contradicción entre aquello que la imagen presenta (un grupo de niñas con idéntico uniforme blanco, prolijamente paradas en hileras frontales) y aquello que afirma el epígrafe: “no aprenderán todas lo mismo ni de la misma manera”. La fotografía inferior nos muestra una niña sosteniendo su trabajo de modelado en arcilla de una frase en letra cursiva, siguiendo los principios del escolanovista belga Ovide Decroly.

Notas acerca de la escuela y su “tarea de cultura” en la ciudad

Ahora bien, cabe preguntarse ¿por qué organismos asociados a una escuela normal de maestras editan una revista de tales características? Al respecto, debemos decir que esta institución se distinguía por algunos rasgos singulares que permiten comprender la trama institucional, social y cultural que da origen a esta publicación.

La Escuela Normal N° 2, fundada en 1910, fue la segunda de su tipo en la ciudad y estaba destinada a la preparación de maestras para la educación primaria. Ocupó desde su creación un edificio situado en el centro geográfico y comercial de Rosario.

En pocos años, la tarea educativa y cultural desarrollada desde la escuela comenzó a destacarse en el panorama de la ciudad. ¿Cómo logró la institución esta relevancia? Según las investigaciones histórico-educativas, la escuela fue reconocida fundamentalmente por las experiencias escolanovistas que en ella –y a partir de ella– se realizaron; experiencias que, sin dudas, lograron instalar a la escuela en un lugar de importancia en el escenario pedagógico de la época. De la misma manera, son reconocidas como figuras claves dentro del movimiento de la Escuela Nueva vernácula sus primeros directores: Martín Herrera y Dolores Dabat (Carli, 2002). Por otra parte, la relevancia de la institución en la ciudad y específicamente en el campo de la cultura local se vinculó también con la fundación de la Universidad Popular de Rosario en 1918, cuya primera y principal sede física se radicó en la escuela (más tarde la Universidad Popular se incorpora al Instituto Social de la Universidad Nacional del Litoral). Esta proximidad dio origen a una colaboración que se extendió en el tiempo, articulando a la escuela con el desarrollo de la ciudad y su cultura.

En la década del 30 se destaca la profusa cantidad de eventos desarrollados en la escuela –la mayor parte organizados desde la Asociación de Ex–alumnas– que convocaron a artistas, intelectuales y pedagogos reconocidos, tales como, Anibal Ponce, el crítico de arte Jorge Romero Brest, el especialista en historia del arte José León Pagano, las poetisas Alfonsina Storni y Gabriela Mistral, los escritores Eduardo Mallea, Ramón Gómez de la Serna, Rafael Alberti y Enrique Gonzalez Tuñón, la actriz Lola Membrives, los pedagogos Adolfo Ferriere, Ernesto Nelson, Lorenzo Luzuriaga, Juan Mantovani y Olga Cossettini (Dabat, 1935).

Estas visitas dan cuenta de las redes que se tejían en torno a esta escuela normal entre educadores, intelectuales y artistas, conformando un marco propicio para el desarrollo de una publicación con las cualidades de la revista que analizamos. Es también evidente que los responsables de la institución en esos años tenían clara conciencia del lugar central que la escuela ocupaba en el conjunto cultural de la ciudad:

“Traducir en números los actos culturales sería caer en la transcripción de cifras y más cifras. Tómese el programa de trabajo de la ‘Asociación cultural’ o del ‘Instituto Social’, por ejemplo, y el nombre de nuestra casa aparecerá como sede de la labor que realizan. Hojéese “La Capital” y se verá, a diario, el anuncio del acto que se desarrollará por la tarde en nuestra casa” (Dabat, 1935: 139).

En esta misma institución, y probablemente como consecuencia del intenso movimiento cultural y artístico, en 1935 se crearon los Profesorados de Dibujo y Música, que tiempo después pasarían a integrar el conjunto de carreras universitarias de la ciudad de Rosario.

Más allá de lo escolar: definiciones pedagógicas y discurso visual

Las características de la publicación permiten incluirla en el conjunto de la prensa escrita de la época que reflejaba la intensa transformación de la sociedad y de la cultura. Las opciones estéticas y conceptuales son muy definidas, precisas, sin ambigüedades. Las imágenes establecen vínculos explícitos entre el campo artístico y la cultura escolar. La revista construye un discurso visual consecuente con las últimas expresiones del arte local, al tiempo que se inscribe en el debate del campo pedagógico de la época tomando partido por la escuela activa.

En este sentido, resulta pertinente transcribir algunos de los comentarios y críticas, provenientes de destacados medios gráficos, obtenidos por el primer número de la revista y publicados en el segundo. El diario La Capital de Rosario afirmaba:

“Una presentación esmeradísima, que habla muy alto de las dotes artísticas de la dirección, ilustraciones y decoraciones de un refinado buen gusto, material inédito seleccionado con excelente criterio y distribuido en forma harto inteligente, hacen de este número que comentamos toda una revelación para la ciudad” (Diario La Capital, Rosario, 21 de junio de 1932, en Quid Novi?, 1932b).

El diario La Prensa expresaba:

“El primer número llama la atención por su orientación educadora, por el caudal de buena lectura y por su artística y lujosa presentación, en la cual han colaborado artistas rosarinos de prestigio tales como Lelia Echezarreta, Miller, Warecki y Julio Vanzo” (Diario La prensa, 27 de junio de 1932, en Quid Novi?, 1932b)

La revista Nosotros manifestaba al respecto lo siguiente:

“No es un periódico “escolar” de tantos, sino una revista muy amplia de pedagogía, literatura y actualidades, elegantemente presentada, ilustrada con arte e impresa nítidamente en papel satinado, quizás demasiado bueno para los días que corren” (Revista Nosotros, Junio 1932, en Quid Novi?, 1932b).

De este modo, podemos suponer que los destinatarios -el público lector- de Quid Novi?- constituían un grupo amplio, que excedía el ámbito de la escuela. Asimismo, es posible afirmar que el discurso visual y el contenido de la revista la ubican fuera del estereotipo de la publicación “típicamente escolar”: no es una revista infantil ni está destinada a un público estrictamente vinculado a la educación, no aparecen tampoco los alumnos-niños como protagonistas en la revista, esto es, no hay dibujos ni escritos de niños; por el contrario, las ilustraciones son realizadas por artistas, los textos son escritos por especialistas.

La revista Quid Novi? conjugó intereses pedagógicos, científicos y artísticos, convocó a referentes de estos campos a participar de sus páginas, configurando un territorio singular de intersecciones entre la educación, el arte y la cultura.

 

Notas

1 Dolores Dabat asume la dirección de esta escuela en 1924 y permanece en ella hasta 1940, año de su fallecimiento.

 


Bibliográfica

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Recibido: 17 de mayo de 2015
Aceptado: 1 de junio de 2015
Publicado: 18 de noviembre de 2016


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